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Mi historia personal con el cáncer #PinkForBreast
La verdad es que esta pequeña muestra de mis productos rosados favoritos es sólo una excusa para hablarles de un tema muy importante. Me enteré de esta iniciativa por los blogs de mis amigas Tay y Liz, y me encantó. El rosado es el color del lazo que simboliza la conciencia sobre el cáncer de mama, y como Octubre es el mes de este jodido cáncer, muchas bloggers estamos haciendo una entrada en donde mostramos nuestros productos rosados más queridos, y además, hacemos un llamado de atención respecto a este importantÃsimo tema.
Primero que todo, les contaré cuáles fueron mis productos escogidos, porque después quiero poder explayarme un poco más en el tema central.
1. Esmalte Glitters de Jordana en el tono Magenta Magic: Para nadie es un secreto que los esmaltes de Jordana son un lujazo por pocas lucas. Particularmente, me gustan mucho los de glitter, pues tienen una alta densidad de partÃculas brillantes, lo que facilita mucho el esmaltado. Este tono es fantástico, es alegre, llamativo y muy fácil de combinar.
2. Rubor Rock-O-Co de Catrice en el tono Madame de Pinkadour: Les hablé de este rubor muy recientemente. Es un color muy sentador, y además tiene un diseño precioso.
3. Labial Mad 4 Color de Cyzone en el tono Circus Pink: Un rosado "Barbie" bien potente, muy primaveral, y de excelente duración. Además, es baratÃsimo. Les hablé de él hace cien mil años por acá.
4. TrÃo de sombras de Wet N' Wild en el tono Sweet As Candy: ¿PodrÃa ser más dulce un trÃo de sombras? Lo dudo mucho. Recibà esta paletita en el swap que organizamos con las Sailor Beauty Bloggers (¡Gracias Pily bonita!) y me gusta mucho, es de muy buena calidad y los colores son perfectos para el dÃa a dÃa.
5. Jabón Rockstar de Lush: Sin duda uno de mis favoritos de la marca inglesa. Es el producto que más he repetido, y sigo enamorada de su dulce aroma.
¿Les gustaron los productos? ¿Coincidimos en alguno? ¡Cuéntenme en los comentarios!
Ahora, que ya hablamos de la parte linda del post rosado, quiero hablarles del cáncer. Esta será una entrada muy personal, pero creo que cuando se trata de crear conciencia, es importante compartir nuestra experiencias.
Una de las muchas propiedades que se le atribuye a los mandalas, es la sanación. Esa es la razón por la que decidà tatuar uno sobre la más dolorosa de mis cicatrices. AsÃ, no sólo la estarÃa tapando por razones estéticas, sino que también materializarÃa mi fé en no volver a pasarla asà de mal.
Efectivamente, tal como se están imaginando a estas alturas, yo tuve cáncer. Cuando tenÃa 13 años, de la nada, me apareció una pelota (tamaño ping pong aproximadamente) en el hombro izquierdo. Después de un par de exámenes los médicos determinaron que tenÃa un sarcoma, y que debÃan extirparlo lo antes posible. Si mal no recuerdo, me operaron al dÃa siguiente de haber obtenido los resultados. Fue en una edad muy complicada, pues era lo suficientemente grande para entender todo lo que estaba pasando, pero lo suficientemente pequeña para no poder lidiar con el tema. Recuerdo que los médicos pidieron a mis padres que firmaran un consentimiento para amputar mi brazo de ser necesario durante la operación. Cuando entré a pabellón, tuve mucho miedo. TenÃa miedo de estarme quedando dormida por última vez... Creo que, a los 13 años, tuve la primera lección acerca de lo efÃmera que puede ser la vida.
Afortunadamente, todo salió mucho mejor de lo esperado. Vencà a las probabilidades, y después de la operación ni siquiera necesité radioterapia como habÃan pronosticado los doctores. Tuve que vivir un proceso de recuperación muy largo, pues para asegurarse, los doctores me quitaron gran parte del músculo e incluso tuvieron que raspar hueso. De hecho, mis hombros me acomplejan un poco, pues después de esa operación quedaron mucho más caÃdos de lo normal (creo que el derecho se ha ido cayendo también para compensar). Tengo muy poca fuerza en el brazo izquierdo, lo cual es un problema, sobre todo porque soy zurda. Aún asÃ, estoy muy agradecida de estar bien, de estar viva.
Después de la operación tuve que ir a muchos controles para descartar cualquier signo de reaparición. Estos controles fueron espaciándose cada vez más, gracias a mi buena salud. Al dÃa de hoy, debo hacerme un chequeo completo (con ecotomografÃas y todo) al menos cada dos años. De hecho, a mis 26 años ya me ha tocado hacerme la mamografÃa. Y aquà es donde quiero detener mi historia personal para hacerles llegar un mensaje.
Las posibilidades de vencer el cáncer están estrechamente relacionadas con la detección temprana. Es muy importante que, ante cualquier anomalÃa que encontremos en nuestro cuerpo, acudamos de inmediato al médico. Probablemente no sea nada, pero... ¿Y si es algo? Lo mejor es detectarlo a tiempo.
Tratemos de que el autoexamen de senos se convierta en un hábito. No es difÃcil, basta con observar y tocar nuestros senos un par de veces al mes de manera exhaustiva, para ver si notamos algo diferente. Ante cualquier cosa rara que sintamos, lo mejor es ir al médico. Si tienen dudas respecto al autoexamen, aquà les dejo un video que encuentro muy explicativo.
¿Estamos claras entonces? ¿Todas a hacernos el autoexamen? El cáncer es una enfermedad terrible, lo digo de primera mano, y eso que la saqué barata. Ojalá que a ninguna de ustedes, mis queridas lectoras, les toque pasar por algo asÃ, lo digo de todo corazón. Pero por si acaso... ¡A cuidarse! Y si les gustó la entrada, quedan invitadÃsimas a participar con el hashtag #PinkForBreast =) Pueden escribir en sus blogs, o publicar sus fotitos rosadas en sus redes sociales... ¡Me encantarÃa que me etiquetaran para verlas!
¡Un abrazo!





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